martes, 25 de octubre de 2011

La nutrición y respiración de las plantas y los vegetales.

La nutrición de las plantas.
La función de la nutrición es una de las más importantes de todos los seres vivos. Para funcionar, todos ellos, precisan reponer energía perdida en la realización de diversas actividades como por ejemplo: crecimiento, desarrollo y reproducción. Las plantas son organismos autótrofos a diferencia de los animales. Mediante la fotosíntesis, las plantas verdes, algunas bacterias y algas, toman y emplean la energía del sol para convertir la materia inorgánica de su entorno externo en materia orgánica que la utilizarán luego para su desarrollo y crecimiento.
Las plantas verdes, algunas bacterias y las algas unicelulares son los únicos seres vivos con la propiedad de fabricar su propio alimento. Por esto realizan el mecanismo denominado fotosíntesis, que consiste en transformar la energía solar en energía química. Para poder cumplir con este proceso las plantas y vegetales combinan las sales minerales y el agua con el dióxido de carbono que ingresa por los poros de las hojas o las estomas. 

Del resultado de este procedimiento, las plantas logran su alimento y liberan el oxígeno a la atmósfera. Todo el alimento producido se almacena o circula y es empleado por las plantas para su posterior desarrollo, crecimiento y reproducción.


La respiración de las plantas

Como todo ser vivo, las plantas también respiran. Realizan un intercambio de tipo gaseoso con la atmósfera a través del cual absorben el oxígeno que necesitan y luego eliminan, como desecho, dióxido de carbono.
 De igual forma que en el transcurso de la fotosíntesis, el intercambio gaseoso que se produce con la respiración se hace a partir de los estomas, o sea diminutas aberturas ubicadas en las hojas que regulan la entrada y salida de los gases. Mediante ellos, también, las plantas y vegetales eliminan vapor de agua, o sea traspiran.

La fotosíntesis es la elaboración de sustancias orgánicas a partir de sustancias inorgánicas en presencia de la luz del sol. Es un proceso que se realiza fundamentalmente en las hojas. Para esto las células vegetales disponen de unos organelos denominados cloroplastos. En su interior, encontramos la clorofila, un pigmento de color verde especializado en la absorción de la energía lumínica que posteriormente desencadenará una serie de reacciones químicas: la fotosíntesis.
Las sustancias que son elaboradas en la fotosíntesis se tienen que distribuir por toda la planta y llegar así a todos los órganos que se encuentren necesitados de energía. El alimento es transportado por otro tejido conductor el cual es llamado floema. Una parte de ese alimento es empleado directamente para el funcionamiento de la planta y el resto es almacenado.
El alimento que no es utilizado por la planta se almacena como almidón. Hay para ello órganos especializados como los tallos almacenadores y las raíces. Los boniatos, zanahorias y remolachas son raíces engrosadas que cumplen con la función de reservar alimento para tiempos no favorables para la fotosíntesis como el invierno. En cambio las cebollas y las papas son tallos almacenadores.

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